Unas vacaciones, un encuentro de amor - Efecto Ringo

Un perro adoptado con amor

Unas vacaciones, un encuentro de amor

Rafita es un perrito cuya raza es llamada coloquialmente como criolla. Su primer año de vida lo pasó bajo el sol inclemente que abriga al caribe colombiano, con pocos cuidados, escasa comida y el afecto de nadie.

Sara se encontraba en un paseo familiar, caminando por las calles, cerca de la playa y del mar. Quizá el descuido al que Rafita estaba sometido, las heridas marcadas en su piel o su pata que reflejaba una evidente lesión, fueron los motivos para que ella se fijara en este perrito, que permanecía en un depósito de madera sin atención.

Sara, aún conmovida por el estado en el que encontró a su mascota, cuenta que: “nos devolvimos para Medellín con el perro y él estaba demasiado feliz, en sus ojos se le notaba agradecimiento y felicidad, cuando llegó a la casa no se cambiaba por nada”.

En la ciudad recibió atención médica veterinaria, pero vieron que su pata tenía los nervios muertos y se encontraba gangrenada, por lo que decidieron que lo mejor era amputársela. Ese no fue un motivo para que Sara desistiera de su decisión de hacer feliz a Rafita, todo lo contrario: se convirtió en la razón para que ella decidiera darle una #DosisExtraDeAmor.

“Decidí hacerlo por su bienestar. Cuando salió de la cirugía se le notaba la felicidad de ya no tener que cargar con la patica y corría como loco”, cuenta Sara, con una sonrisa en su rostro al ver que Rafita compensa la falta de uno de sus miembros con el amor que ella le brinda.

Rafita un perro adoptado

Rafita se recuperó y la pata que le falta no ha logrado que se sienta menos feliz en el que es su hogar desde hace cuatro años. En marzo, Rafita cumplirá 5 años y Sara se siente afortunada por haber transformado una vida, pero además, también se siente agradecida, por todo el amor y la alegría que Rafita le entrega a sus días.