¿Cómo cuidar la dentadura y las orejas de tu ringo? | Efecto Ringo

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¿Cómo cuidar la dentadura y las orejas de tu ringo?

El cuidado de la apariencia de los ringos no solo los ayuda a verse lindos y limpios; al bañarlos y cepillarlos se hace un análisis preventivo de problemas que pueden afectarlos como lo son algunas afecciones de la piel.

Bañar a tu perro puede ser un poco sencillo ya que a la mayoría, les gusta jugar en el agua sobretodo en los periodos de calor; pero la sesión de limpieza no debe quedarse allí ya que el cuidado de las orejas y la dentadura son igual de importantes. Aunque esto puede ser un proceso incómodo tanto para  tu ringo como para ti, acá te damos algunos consejos para hacerlo más rápido y cómodo.

“¡El cuidado dental es un dolor de cabeza!”

En ocasiones cepillarle los dientes a tu ringo se convierte en un proceso complicado tanto para ti como para él; sin embargo, debes hacerlo regularmente para evitar ciertos problemas que pueden traerle con el tiempo, que incluso, pueden llegar a ser graves.

El aseo de la dentadura se realiza de arriba hacia abajo con movimientos circulares, para desprender el sarro. Debes evitar pastas que generen espuma para no provocar desespero en nuestros perros y evitar el riesgo de gingivitis. Además, existen en el mercado algunas con diferentes sabores especiales para los perros.

El sarro dental que se adhiere cerca de las encías y en el esmalte de los dientes son los responsables del mal aliento. La acumulación de este genera bacterias que inflaman la encía y puede acarrear, a largo plazo, una descalcificación de sus dientes. Una forma más simple de hacerlo, es frotar con una gasa empapada en agua y enróllala alrededor de tu dedo.

“¡Cuidado con sus orejas!”

Debes verificar periódicamente el interior de las orejas, sobre todo si son de gran tamaño y colgantes, pues serán más propensos a enfermedades auditivas. No los limpies con copitos de algodón o con otro material, pues podrías agravar la situación. Si evidencias alguna condición anormal, consulta con tu veterinario de confianza.

Puedes limpiar todos los días los lagrimales de los ojos de tu ringo con una gasa empapada con agua hervida; esto quita las secreciones y evita la aparición de coloraciones rojizas. Ciertos lagrimeos pueden ser causados por pelos demasiado largos que irritan sus ojos. Si es el caso, puedes quitarlos con mucho cuidado o pedirle a un veterinario que los corte.

¡Cuidar la higiene de tu ringo hace parte de la rutina de mimos para que tenga una vida sana y saludable; además, ayuda a reforzar los lazos que tienes con él!